Dadas las propuesta de la RIEMS, ofrecer una educación basada en competencias, es necesario analizar cómo se concibe a éstas y cuál es su relación con el aprendizaje; es por eso que Javier Vargas Beal, nos da una explicación detallada de los conceptos: competencia, aprendizaje, aprendizaje significativo y aprendizaje situado, ya que estos términos que se encuentran íntimamente relacionados, para entender cómo se debe dar el aprendizaje, para poder desarrollo de competencias.
Al referirse a las competencias Ronald Barnett plantea la siguiente pregunta: “¿Son los logros que busca el mundo del trabajo (al que debe responder la educación superior) semejantes a los logros generales que la educación desde siempre ha proclamado que persigue?”, y distingue dos tendencias la competencia académica y la operacional, en donde se reflejan intereses distintos. Efectivamente así es, porque nos hemos percatado que en el campo laboral, lo que interesa es que el profesionista sea competente para desempeñar el trabajo que le asignen y por supuesto beneficiar a la empresa; sin embargo Vargas Beal, dice que las competencias no sólo deben ser operacionales, menciona: “ser competente refiere a unas capacidades que aun siendo operativas, se encuentran articuladas sustantivamente con distintas formas del saber”; pero la realidad cualquiera que ésta sea, exige operaciones cognitivas más simples y menos relacionadas con la teoría que exige la comprensión de la realidad con toda su complejidad; así que la nueva tendencia educativa sugiere que se desarrollen competencias diversas competencias.
¿No queda la práctica profesional desprovista de sentido si se le desarrolla sin análisis y reflexión teórica? Para dar respuesta a esta pregunta, considero que debemos fomentar en nuestros alumnos la dimensión colaborativa y humana a fin de fomentar un cierto espíritu social en los ámbitos del trabajo y la empresa, situación que en la elaboración de planes y programas se debe considerar, y para ello será necesario un análisis profundo del currículo que se implementa para la educación en todos los niveles, ya que de no ser así no habrá un seguimiento en el desarrollo de las competencias desde el nivel básico, para que tengan continuidad en los niveles medio superior y superior, pues sólo de esa manera se podrá hablar del desarrollo de competencias acorde a las necesidades de la sociedad actual; es así como coincido con lo que menciona Javier Vargas: “las competencias no se adquieren, ni se construyen de pronto y de la nada, sino que se desarrollan a partir de organizaciones de esquemas de acción anteriores, de la misma manera que los nuevos conocimientos no se construyen, sino a partir de unos conocimientos anteriores”.¿Capacitar y educar son cosas distintas? La capacitación, se refiere a que el estudiante desarrolle las competencias necesarias que le servirán para enfrentarse al mundo laboral, en cambio al referirme a que se debe ofrecer una educación basada en competencias, desde los primeros años, coincido con Pérrenoud, “Una competencia se reconoce al relacionar de manera adecuada los conocimientos previos con un problema”; pues como sabemos, los jóvenes adquieren los conocimientos desde los primeros años de su educación; y es aquí donde coincido también con la definición de competencia desde el marco del constructivismo: “Competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”.1
¿En que examen universitario se analizan y se reflexionan los cambios estructurales y personales ocurridos en los estudiantes como seres humanos por encima de los contenidos programáticos? Esto es una realidad, pues no podemos negar que esto no se hace, ya que es parte de una evaluación integral que no se realiza. Hasta antes de la Reforma no se había considerado una evaluación de los diversos contenidos del aprendizaje; pues los docentes sólo se avocaban a evaluar los aspectos conceptuales. En cambio a partir de la Reforma integral se han implementado estrategias que involucran la evaluación de los aspectos: conceptuales, procedimentales y actitudinales, con el propósito de fomentar en los educandos el desarrollo de las competencias en pro de una educación integral como lo marca la RIEMS; aunque tenemos que reconocer que aún falta mucho por hacer.
Además de lo anterior, se nos plantea la siguiente pregunta, ¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera? Es un planteamiento que debemos reflexionar, porque definitivamente no se le puede considerar de esta manera.
El aprendizaje no es algo trivial, pues se trata de un proceso complejo en el que intervienen diversos factores que son determinantes, como son las características individuales y el contexto en que el estudiante se desenvuelve. Por otro lado, para que se logre un aprendizaje significativo, y aprendizaje situado, así como el desarrollo de competencias, los docentes deben conocer las teorías de del aprendizaje y de enseñanza, así como poseer las competencias requeridas para organizar y planear estrategias encaminadas a despertar el interés de los educandos y así llevarlos al logro de un aprendizaje significativo, partiendo de situaciones reales y con todo ello, formar a los profesionales como lo sugiere Delors que aprendan a “conocer y Hacer, a convivir y a ser”, pues sólo así se logrará la educación de individuos analíticos, críticos y reflexivas, que enfrenten con éxito los problemas que les depara el siglo XXI.
1 La definición referida fue construida inductivamente por los maestros del departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del ITESO en una sesión de trabajo colaborativo durante el Seminario: Desarrollo de Guías de Aprendizaje coordinado por la Mtra. Lorena Herrero Serment dependiente del Proyecto de Renovación Educativa de la Dirección General Académica el 9 de Febrero del 2005.
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