martes, 15 de diciembre de 2009

El aprendizaje y el desarrollo de competencias

Dadas las propuesta de la RIEMS, ofrecer una educación basada en competencias, es necesario analizar cómo se concibe a éstas y cuál es su relación con el aprendizaje; es por eso que Javier Vargas Beal, nos da una explicación detallada de los conceptos: competencia, aprendizaje, aprendizaje significativo y aprendizaje situado, ya que estos términos que se encuentran íntimamente relacionados, para entender cómo se debe dar el aprendizaje, para poder desarrollo de competencias.
Al referirse a las competencias Ronald Barnett plantea la siguiente pregunta: “¿Son los logros que busca el mundo del trabajo (al que debe responder la educación superior) semejantes a los logros generales que la educación desde siempre ha proclamado que persigue?”, y distingue dos tendencias la competencia académica y la operacional, en donde se reflejan intereses distintos. Efectivamente así es, porque nos hemos percatado que en el campo laboral, lo que interesa es que el profesionista sea competente para desempeñar el trabajo que le asignen y por supuesto beneficiar a la empresa; sin embargo Vargas Beal, dice que las competencias no sólo deben ser operacionales, menciona: “ser competente refiere a unas capacidades que aun siendo operativas, se encuentran articuladas sustantivamente con distintas formas del saber”; pero la realidad cualquiera que ésta sea, exige operaciones cognitivas más simples y menos relacionadas con la teoría que exige la comprensión de la realidad con toda su complejidad; así que la nueva tendencia educativa sugiere que se desarrollen competencias diversas competencias.
¿No queda la práctica profesional desprovista de sentido si se le desarrolla sin análisis y reflexión teórica? Para dar respuesta a esta pregunta, considero que debemos fomentar en nuestros alumnos la dimensión colaborativa y humana a fin de fomentar un cierto espíritu social en los ámbitos del trabajo y la empresa, situación que en la elaboración de planes y programas se debe considerar, y para ello será necesario un análisis profundo del currículo que se implementa para la educación en todos los niveles, ya que de no ser así no habrá un seguimiento en el desarrollo de las competencias desde el nivel básico, para que tengan continuidad en los niveles medio superior y superior, pues sólo de esa manera se podrá hablar del desarrollo de competencias acorde a las necesidades de la sociedad actual; es así como coincido con lo que menciona Javier Vargas: “las competencias no se adquieren, ni se construyen de pronto y de la nada, sino que se desarrollan a partir de organizaciones de esquemas de acción anteriores, de la misma manera que los nuevos conocimientos no se construyen, sino a partir de unos conocimientos anteriores”.
¿Capacitar y educar son cosas distintas? La capacitación, se refiere a que el estudiante desarrolle las competencias necesarias que le servirán para enfrentarse al mundo laboral, en cambio al referirme a que se debe ofrecer una educación basada en competencias, desde los primeros años, coincido con Pérrenoud, “Una competencia se reconoce al relacionar de manera adecuada los conocimientos previos con un problema”; pues como sabemos, los jóvenes adquieren los conocimientos desde los primeros años de su educación; y es aquí donde coincido también con la definición de competencia desde el marco del constructivismo: “Competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”.1
¿En que examen universitario se analizan y se reflexionan los cambios estructurales y personales ocurridos en los estudiantes como seres humanos por encima de los contenidos programáticos? Esto es una realidad, pues no podemos negar que esto no se hace, ya que es parte de una evaluación integral que no se realiza. Hasta antes de la Reforma no se había considerado una evaluación de los diversos contenidos del aprendizaje; pues los docentes sólo se avocaban a evaluar los aspectos conceptuales. En cambio a partir de la Reforma integral se han implementado estrategias que involucran la evaluación de los aspectos: conceptuales, procedimentales y actitudinales, con el propósito de fomentar en los educandos el desarrollo de las competencias en pro de una educación integral como lo marca la RIEMS; aunque tenemos que reconocer que aún falta mucho por hacer.

Además de lo anterior, se nos plantea la siguiente pregunta, ¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera? Es un planteamiento que debemos reflexionar, porque definitivamente no se le puede considerar de esta manera.
El aprendizaje no es algo trivial, pues se trata de un proceso complejo en el que intervienen diversos factores que son determinantes, como son las características individuales y el contexto en que el estudiante se desenvuelve. Por otro lado, para que se logre un aprendizaje significativo, y aprendizaje situado, así como el desarrollo de competencias, los docentes deben conocer las teorías de del aprendizaje y de enseñanza, así como poseer las competencias requeridas para organizar y planear estrategias encaminadas a despertar el interés de los educandos y así llevarlos al logro de un aprendizaje significativo, partiendo de situaciones reales y con todo ello, formar a los profesionales como lo sugiere Delors que aprendan a “conocer y Hacer, a convivir y a ser”, pues sólo así se logrará la educación de individuos analíticos, críticos y reflexivas, que enfrenten con éxito los problemas que les depara el siglo XXI.


1 La definición referida fue construida inductivamente por los maestros del departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del ITESO en una sesión de trabajo colaborativo durante el Seminario: Desarrollo de Guías de Aprendizaje coordinado por la Mtra. Lorena Herrero Serment dependiente del Proyecto de Renovación Educativa de la Dirección General Académica el 9 de Febrero del 2005.

¿Cómo promover competencias?

¿Qué concepciones de aprendizaje nos parecen congruentes con el enfoque por competencias y por qué?

En nuestra tarea docente no podemos separar el binomio enseñanza-aprendizaje, puesto que se complementan uno con el otro; sin embargo aquí sólo me referiré al concepto de “aprendizaje”, ya que por desempeñar mi profesión en el nivel educativo medio superior, y para responder a los propósitos de la RIEMS, se deberá ofrecer una educación basada en competencias, de ahí que es necesario que tengamos claro el concepto de “aprendizaje”, y de qué manera éste puede contribuir en el desarrollo de las competencias.
Como sabemos conforme pasa el tiempo se han propuesto teorías que explican cómo se da el aprendizaje; y partiendo del texto que nos presenta Pere Marqués, a continuación menciono de qué manera las teorías presentadas son congruentes con el tema que nos ocupa.
Considero que hasta el momento todas las teorías que explican el aprendizaje, en mayor o en menor grado tienen relación con el desarrollo de competencias. La experiencia nos dice que los modelos educativos han cambiado, y dependiendo de cada época, las teorías del aprendizaje se han aplicado, desde el conductismo hasta la teoría constructivista y/o el socio-constructivismo de Vigotsky, y de esta manera en su momento, el aprendizaje se ha conducido basándonos en alguna de ellas. Desde mi punto de vista, al implementar un modelo educativo para el desarrollo de las “competencias”, será necesario apoyarnos en las teorías que nos permitan guiar al alumno hacia este fin. Sin embargo por las características de los docentes, hasta el momento se observa que la mayoría, aún basan su enseñanza en la teoría conductista o en la del procesamiento de la información; de ahí la propuesta de la RIEMS: la actualización de los maestros para que su enseñanza sea congruente con las exigencias de la educación actual.

Así pues trataré de explicar de qué manera las teorías del aprendizaje mencionadas por Pere, pueden ser congruentes con el enfoque por competencias.
La teoría conductista, puede ser útil, cuando los jóvenes hacen uso de la memoria operativa, pues de cierta manera, lo que aprenden sirven como base para poder seleccionar procedimientos o herramientas de trabajo; sin embargo no se aborda la solución de problemas complejos.
En el caso de la teoría del Procesamiento de la información, puede ser aplicable en el caso de las competencias disciplinares, pues el alumno utiliza la memoria a corto y a largo plazo, para acumular los conocimientos que en cualquier momento puede utilizar.
Importante es la teoría del aprendizaje por descubrimiento de J. Bruner, ya que ésta explica una relación más significativa, y se puede observar el fomento de competencias genéricas, sobre todo en las investigaciones y búsqueda de información. Esta teoría propone la experimentación directa sobre la realidad transfiriéndola a diversas situaciones. Se le puede llevar de situaciones concretas a conocimientos abstractos.
En cambio una de las teorías, donde ya se observa más la congruencia con el desarrollo de competencias es la del “aprendizaje significativo” de Ausubel y Novak, al aplicar esta teoría se da una estrecha relación en el desarrollo de las competencias genéricas y profesionales, pues se utilizan los conocimiento previos y éstos se adecuan al desarrollo del alumno, de ahí que se convierten en significativos; son muy importantes la motivación y la actitud; se da el aprendizaje por el establecimiento de redes semánticas, en donde la acción moviliza los esquemas para entender la realidad y así el interés por aprender parte del propio alumno, pues lo que aprende surge como una necesidad.
En cambio las teorías que están más estrechamente relacionadas con el desarrollo de competencias, son: las teorías cognitiva, constructivista y socio-constructivista.
En el caso de la teoría cognitivista, propuesta por Gagné, el aprendizaje tiene lugar con una combinación de fisiología y emociones; en el proceso de aprendizaje intervienen la motivación comprensión, adquisición y retención; el profesor parte de que el alumno aprende significativamente, y organiza las actividades valiéndose de los recursos que le proporciona el entorno y que el profesor organiza para favorecer el aprendizaje.
Por otro lado, en el constructivismo de Piaget, se plantea un modelo basado en el desarrollo de la inteligencia; así que por la edad de nuestros alumnos los ubica en el desarrollo de las operaciones formales, por lo que ellos se convierten en los generadores de su propio conocimiento; esta transformación, a su vez, ocurre a través del pensamiento activo y original del aprendiz. Así pues, la educación constructivista implica la experimentación y la resolución de problemas y considera que los errores no son obstáculos del aprendizaje, sino más bien la base del mismo; el aprendizaje se da por medio de los conocimientos previos y de las interacciones que se pueden establecer con el medio. En cualquier caso, los estudiantes comprenden mejor cuando están envueltos en tareas y temas que atraen su atención. Todo esto permitirá el desarrollo de las competencias genéricas, disciplinares y profesionales que llevarán al joven a desenvolverse en su medio académico, social y profesional.
Por último la teoría socio-constructivista, considera que el alumno construye su propio conocimiento, tomando como base lo que ya sabe, pero lo relaciona directamente con el ambiente en que se desenvuelve; Vigotski, dice que el alumno aprende apoyándose en sus maestros y compañeros, éste logra la transferencia de lo teórico hacia situaciones reales de su contexto. El alumno piensa, comparte lo pensado, confronta sus ideas y de ahí construye su conocimiento, según sus saberes, sus esquemas y experiencias previas. También esta teoría tiene estrecha relación con el desarrollo de competencias.
Está claro, una educación basada en competencias, sólo podrá darse en la medida que los facilitadores conozcan, promuevan y apliquen las teorías del aprendizaje, pues de lo contrario no se formará un ser humano reflexivo, crítico y analítico, como lo requiere el siglo XXI.